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WASHINGTON DC – Nicaragua experimenta estos días una crítica situación donde muchos periodistas han silenciado sus voces de denuncia. Ante el temor a mayores represalias por parte del gobierno de Daniel Ortega, que ha volcado el aparato judicial y policial para callarles. Según denuncian desde el anonimato algunos periodistas en el país centroamericano.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) sigue de cerca la crítica situación ante la alarmante escalada de represión contra cualquier signo de oposición y donde la prensa está acorralada. Explica su presidente Jorge Canahuati en entrevista con la Voz de América.

El titular de la institución representada por propietarios de medios de comunicación del continente americano pide elevar la voz de la comunidad internacional para defender al pueblo de Nicaragua y salvaguardar la libertad de expresión y el libre ejercicio del periodismo.

“Hay que levantar la conciencia de la comunidad internacional y si pudiera decirlo un poco más duro. Hay que levantar la hipocresía de la comunidad internacional. Creo que hay un pueblo sufriendo y que el gobierno (Ortega – Murillo) no representa la voluntad de ese pueblo por lo que es importante generar ese espacio de libertad para que el pueblo pueda expresarse”. Dijo el presidente de SIP a VOA.

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Jorge Canahuati habla también desde su postura como empresario de medios de comunicación en Honduras.  Agrega que en Nicaragua siempre han existido retos importantes para el ejercicio del periodismo independiente. Hoy con la crisis política y la agudización de la pandemia la situación ha empeorado.

La crisis actual deja ver que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo. No está dispuestos a tener oposición y menos aún a que exista un mínimo de fiscalización por parte de la prensa. Ante esto los periodistas están en la mirilla de los ataques luego de la embestida contra los líderes de la oposición política. Dice el titular de la SIP.

“Siempre ha sido muy retador producir o ejercer el periodismo libre en Nicaragua. Pero la agresividad y virulencia que se está viendo particularmente en las últimos semanas es un nivel que no se había visto antes, y no nos debemos extrañar”. Acota el presidente de SIP, Jorge Canahuati.

Entramado jurídico para perseguir a la prensa

Por su parte Carlos Quezada del Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos. Comenta desde Washington que a más de tres años de haberse agudizado la situación política de Nicaragua con el aumento progresivo de la represión. Los periodistas se han visto más acosados en el último año.

Su organización ha estado presente en las peticiones de ampara a colectivos de comunicadores desde el año pasado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH. Para procurar medidas cautelares de protección a los periodistas que tienen abierto procesos judiciales o acoso.

Uno de estos casos ante la CIDH data de finales de 2020 y el que trata de salvaguardar la integridad del periodista Miguel Mora. Quien fue detenido nuevamente el fin de semana, después de haber pasado tres meses retenido el año pasado. Esa petición de medidas cautelares para Mora incluyó a 5 periodistas más.

No obstante, Quezada dice que cada vez se vuelve más difícil contener la represión. Porque el aparato de gobierno sandinista ha montado todo un entramado jurídico. Desde todo el estado que tiene bajo control para perseguir y criminalizar a opositores y periodistas.

Las leyes creadas en los últimos dos años están diseñadas para “criminalizar a activistas y defensores de derechos humanos”, y una de ellas apunta directamente a la prensa. Con las leyes creadas por el gobierno se puede acusar a un periodista de atentar contra la soberanía del país si estos reciben apoyo de alguna organización internacional para desarrollar su trabajo, resalta Quesada.

También se les puede levantar cargos de lavado de dinero bajo el enmarañado proceso jurídico diseñado por el gobierno Ortega – Murillo. Para aplastar a cualquiera que se atreva a disentir con la administración del matrimonio presidencial.

“Lo que hace básicamente es criminalizar a los periodistas. No hay una razón lógica al final de estas últimas detenciones sino el objetivo final es callar las voces de quienes son críticos del sistema”, dice Carlos Quezada.

Lecciones de ética y valentía desde Nicaragua

Para Astrid Valencia, Investigadora para Centroamérica de Amnistía Internacional. La situación de acoso a la prensa comenzó desde que inició la crisis en abril 2018. Sin embargo, el fenómeno ha ido in crescendo como lo había vaticinado la organización, a medida se acercara la elección presidencial.

En ese sentido los procesos judiciales para callar a periodistas era algo que ya se podía prever porque el proceso ha llevado un crecimiento gradual que comenzó socavando cualquier esfuerzo de las organizaciones de derechos humanos.

Los casos judiciales de estos días para intimidar a la prensa estaban previstos. Sin embargo, no imaginaron en un principio que el gobierno sandinista impondría toda su fuerza represiva desde el aparato judicial ya coartado con anterioridad, comenta Valencia.

La investigadora de Amnistía Internacional destaca que entre toda la represión contra los periodistas nicaragüenses se puede destacar en los comunicadores lecciones de valentía y ética para el mundo.

Pues son ellos los que hasta hoy ponen en relieve a las voces creíbles para que el mundo pueda conocer lo que está ocurriendo en el país centroamericano. Daniel Ortega llegó por primera vez al poder en 1979 hasta que fue expulsado del ejecutivo a través de las urnas en 1992.

Volvió al ejecutivo en 2007 como líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN. Desde entonces se mantiene en el poder luego de hacer cambios a la Constitución que le permiten su reelección y conseguir la silla presidencial sin una mayoría de votos del electorado. Para su mandato en curso se impuso su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta.

“Camino a las elecciones estamos viendo como se están violando todos los derechos políticos de la población, la libertad de expresión el derecho a asociación y también el derecho a defender derechos humanos está cercenado.  Creemos que el rumbo a las elecciones va estar plagado de violaciones a derechos humanos”. Vaticina Astrid Valencia de Amnistía Internacional. El temor a ser procesados ha impuesto mucho silencio en periodistas. Que temen por su seguridad y optan incluso por no emitir opiniones sobre su situación.  Ante la prensa internacional como ha constatado la Voz de América este día al intentar conseguir versiones de algunos comunicadores. Que se encuentran enclaustrados en sus recintos ante el temor a mayores represalias.

Recuperado de Voz De América.

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