▶️Si la Señora Rosario Murillo ,afirma que gobierna por voluntad de Dios, está en su derecho de expresar lo que cree que Dios le comunicó.
Sin embargo, los ciudadanos al igual que ella tenemos libre albedrío y no estamos obligados a aceptar como verdad una comunicación divina *de la que no hemos sido testigos ni que podemos verificar* por el simple testimonio de quien lo afirma.
Si Dios ,concedió al ser humano libre albedrío, ese principio comprende tanto a la Señora Murillo ,como a cada ciudadano, indistintamente de su religión o de su interpretación de la voluntad divina.
Por tanto, ella puede creer y expresarse libremente, pero cada ciudadano también puede creer, discrepar y decidir libremente.
La afirmación de una supuesta voluntad divina no elimina esa libertad de pensamiento individual por tanto, no sustituye la voluntad ciudadana en la determinación de quién debe gobernar.✡️