I. El contador del poder

Toda dictadura duradera necesita algo más que represión: requiere contabilidad política. Necesita operadores capaces de convertir la violencia en contratos, el saqueo en balances y la arbitrariedad en “estabilidad”. Esa figura, discreta pero esencial, es el contador del régimen.

En Nicaragua, ese contador fue Bayardo Arce Castaño. Durante décadas, Arce no fue solo asesor económico de Daniel Ortega; fue arquitecto del orden corrupto funcional, el hombre que convirtió al Estado en holding, integró al Ejército como accionista silencioso y tradujo el poder autoritario a un lenguaje comprensible para el gran capital.

Mientras existía Arce, el régimen mantenía reglas informales: pactos previsibles, previsibilidad para la inversión y administración del saqueo. El capital entendía que, aunque ilegal, el sistema era administrable. Arce era el puente que equilibraba poder y dinero.

II. El orden corrupto: cuando el saqueo se vuelve sistema

El modelo de Arce operaba bajo el principio de legalidad instrumental: leyes, fideicomisos y estructuras financieras diseñadas para proteger la corrupción estructural. Fondos públicos canalizados sin supervisión, sociedades fachada, bonos paraestatales y vehículos bursátiles convirtieron recursos del Estado en rentas privadas con apariencia de legalidad.

El resultado fue estabilidad sin legitimidad democrática. El capital privado aceptó el pacto porque existía un intermediario que entendía riesgos, contenía arbitrariedades y ofrecía garantías informales. Arce no solo coordinaba flujos: era la garantía de predictibilidad, el traductor entre el régimen y los actores económicos.

III. El Ejército y el triángulo de poder

Arce diseñó la integración del Ejército como beneficiario económico indirecto: fideicomisos, inversiones y retornos financieros alinearon intereses militares con la supervivencia del régimen. Con ello se cerró un triángulo clave: partido, capital y fuerza armada unidos por retornos materiales.

Ese equilibrio requería técnica, memoria y confianza. Requería un contador. Sin él, el sistema se vuelve torpe y vulnerable.

IV. La caída del contador: jaque mate interno

La captura de Arce en julio de 2025 no fue acción anticorrupción, sino una purga estratégica. No cayó por corrupción; cayó por saber demasiado. Con la sucesión dinástica de Rosario Murillo, la autonomía técnica se volvió amenaza.

No hubo cargos, no hubo juicio. Hubo aislamiento. Arce no fue encarcelado para confesar, sino para cerrar archivos, neutralizar testigos y enviar un mensaje de disciplina interna.

El jaque mate al contador simboliza el tránsito del Estado-holding (corrupción administrada) al Estado-clan (depredación cerrada). La legalidad ya no es instrumental; la contabilidad cede al castigo ejemplar. El saqueo deja de ser gobernable y pasa a ser improvisado.

V. Mensaje al gran capital

El régimen envía un mensaje inequívoco a los grandes capitales:
1. No existen socios, solo activos tolerados.
2. La lealtad pasada no protege.
3. El saber técnico es peligroso, no valioso.
4. La sucesión está cerrada; no habrá renegociación del pacto.

Al eliminar al traductor entre poder y dinero, el régimen sustituye contrato por miedo, previsibilidad por arbitrariedad. El capital responde naturalmente con repliegue, fuga silenciosa y desinversión. El mensaje es claro: “Saquen lo que puedan y guarden silencio.”

VI. Mensaje a Washington

Para Estados Unidos, Arce no es un preso político cualquiera. Es un testigo estructural: conoce redes financieras, vínculos militares, flujos ALBA y pactos empresariales. Su aislamiento envía un mensaje inequívoco:

No habrá transparencia.
No habrá delaciones internas.
No habrá transición negociada.

Si el régimen quisiera cooperar, habría juicio, cargos y narrativa controlada. Lo que hay es silencio y desaparición legal, lo que confirma que el régimen protege su sistema y no pretende colaborar.

Washington, por tanto, no ve cooperación, sino encubrimiento: evidencia de que la corrupción es estructural y deliberada, no desviación individual. Esto incrementa la relevancia de Arce como indicador de riesgo y fortalece los argumentos para sanciones o aislamiento.

VII. Interés estratégico estadounidense

EE. UU. se interesa en Arce no por compasión, sino por razones estratégicas:
• Es nodo financiero-político del régimen.
• Conecta corrupción, capital militar y flujos opacos.
• Su trato revela miedo y control del régimen.

No se busca salvarlo; se busca entender el régimen a través de cómo gestiona a sus contadores. Su caso es evidencia, no rescate. Y su encarcelamiento no protege al régimen, sino que lo delata.

VIII. Conclusión: significado del jaque mate

El “jaque mate” al contador busca cerrar el pasado y blindar la herencia del poder familiar.
• Para el gran capital: sumisión o salida.
• Para Washington: cierre, no cooperación.

Históricamente, cuando las dictaduras eliminan a sus contadores, entran en ineficiencia autoritaria. Gobernar a ciegas no fortalece; debilita.

Un régimen sin contabilidad ni intermediarios racionales se vuelve más ciego, más violento y más frágil. Y cuando el poder se improvisa, los sistemas comienzan a colapsar desde adentro.

Jaque mate al contador: signo de cierre interno, alerta para el capital, evidencia para el mundo.

Escrito Por Douglas R. Lee

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