Militares como factores de cambio o de resistencia :

Hoy abordaré un tema muy espinoso pero necesario. La experiencia histórica demuestra que las fuerzas armadas son un factor crítico en cualquier proceso de cambio político. Pueden ser factores de cambios cuando abrazan las causas del pueblo, y pueden ser factores de resistencia cuando se oponen a los cambios sociales demandados por la mayoría de la sociedad.

 

En Portugal, fueron los “oficiales medios y jóvenes” del MFA quienes lideraron el cambio social, descontentos con las interminables guerras coloniales que habían costado 8.289 muertos y decenas de miles de heridos. Su manifiesto declaraba: «Las Fuerzas Armadas unidas al pueblo desean devolverle a Portugal la libertad que tantos anhelan».

 

En España, el ejército franquista fue el  gran temor de la transición. Como advirtió el general Alfonso Armada: «El ejército es garante de la unidad de España y no permitirá que se ponga en peligro». El intento de golpe del 23-F de 1981 demostró esta amenaza latente. Solo la astucia del rey Juan Carlos, quien como comandante supremo logró contener a los golpistas, salvó la democracia naciente.

En Filipinas (1986): La deserción de militares claves como Fidel Ramos y la Reforma del Ejército salvó la Revolución del Poder Popular contra Ferdinand Marcos y sus fraudes electorales.

En Egipto la cosa fue distinto, el Ejercito evolucionó hacia un oportunismo político.  En 2011 El ejército primero derrocó a Mubarak, luego a Morsi, pero no para otorgar más libertades al pueblo sino para consolidar su poder.

Siempre que los militares han salido de sus cuarteles ha costado que regresen a ellos. Por eso la mejor recomendación es que el Ejercito no sustituya a las autoridades civiles, ni se meta en política, por algo se dice que son cuerpos no deliberativos. Pero no deben olvidar que la Constitución los obliga a defender al soberano y no a los tiranos. Su deber fundamental entonces es la defensa de la soberanía nacional ( entendida en dos dimensiones muy claras) , la soberanía nacional externa defendiendo la integridad territorial e independencia del país, y la soberanía interna, garantizando que se respete la voluntad de la mayoría del pueblo y evitando la violencia política venga de donde venga. Y no hablo de neutralidad cómplice. Hablo de cumplir con el rol señalado por la constitución.

El articulo 83 Cn señala que es “ Es el Pueblo mismo uniformado y organizado para defender la Paz, la Soberanía, la Independencia, la Autodeterminación y la Integridad Territorial”. Y en su parte infine establece que “ Debe guardar protección, respeto y subordinación a la presente Constitución Política. Es una institución patriótica, obediente y no deliberante. Y si consultamos la Carta Magna en su artículo 2 estipula que “ la Soberania reside en el pueblo … y que el Poder Soberano lo ejerce el pueblo” A quien debería entonces defender el ejército, al pueblo o a un dictador? Sin embargo en la última versión constitucional, desde el articulo 83 al 88 por ninguna parte menciona que su finalidad es defender al pueblo soberano de Nicaragua.

 

Antes bien , en la parte infine del articulo 88 sentencia que “La Presidencia de la República podrá ordenar la intervención de las Fuerzas Militares del Ejercito de Nicaragua en apoyo a la Policía Nacional, cuando la estabilidad de la República lo requiera.  Sin describir a qué le denomina el legislador “ estabilidad de la Republica”. Es claro que el Dictador se blindó con este texto constitucional a su medida para lanzar contra el pueblo en cualquier momento,  los cuatros cuerpos armados de que dispone , Policia , policías voluntarios ( paramilitares), Ejercito y lo que llama Fuerzas militares de reserva patriótica.

El Ejercito de Ucrania, en la famosa revolución de la Plaza de Maidana, después de haber masacrado a por los menos 90 civiles el ultimo dia, y sufrir una decena de bajas, le dijo a Viktor Yanukóvich “ Senor Presidente, este problema es político, resuélvalo políticamente, pero no continuaremos matando a nuestro pueblo” . y esta falta de apoyo, sin que significara golpe militar, hizo que el gobernante pro ruso abandonara en horas el país rumbo a Moscú.

Igual sucedió en Rumanía, el ejército rumano jugó un papel ambiguo pero crucial en la caída de Nicolae Ceausescu, al principio obedecieron órdenes de reprimir al pueblo, pero luego ante la masiva resistencia civil  y el repudio popular contra el régimen , la mayoría de las tropas se unieron a los protestantes y abrieron fuego contra la Securitate ( Seguridad del Estado , fuerzas leales al dictador). Puede decirse que la final defeccion de los militares, impidió que el Dictador Rumani, continuara masacrando a la población con su policía y securitate.

Pero pregunto, qué honor puede ostentar un ejército que nunca se ha enfrentado a una fuerza extranjera, y que sus “victorias” que enarbola únicamente ha sido asesinar a  indigenas, a campesinos y ciudadanos que se levantaron contra el proyecto socialistoide de Ortega en los 80s?. Qué gloria puede enarbolar un ejército que solo ha luchado contra su propio pueblo? Y que Patriotismo hay en llamarse  Ejército de Nicaragua, y permitir que a Nicaragua la persiga, la encarcele, la torture, la exilie y la asesine el dictador con sus estructuras de muerte? Ningún honor, ninguna gloria , ningún patriotismo.

Para Nicaragua, el análisis es crucial:  El Ejército de Nicaragua, bajo el mando del general Julio César Avilés, que no debería tener  injerencia en asuntos partidarios, en la práctica ha sido leal a la dictadura  orteguista.  Y hay pruebas abundantes de su respaldo militar, de su asistencia técnica en los baños de sangre del desalojo de los tranques en junio y julio del 2018. Se va pareciendo más a una fuerza de ocupación que a un ejército nacional.

Sin embargo, dentro de las filas del Ejercito hay indicios de malestar: el bloqueo a la sucesión de la cadena de mando, promociones y ascensos antojadizos basados en lealtad antes que mérito, retiros forzados de oficiales no afines, el asesinato de importantes figuras de la institución como Hugo Torres, Humberto Ortega y Roberto Sancam, el encarcelamiento de Generales y oficiales  y la creciente politización  de las fuerzas armadas que choca con militares profesionales. A los militares que no están de acuerdo con la dictadura,  les corresponderá dignificarse frente a la sociedad.

No estamos pidiendo que los militares hagan el cambio social que necesita Nicaragua, pero si pueden acelerarlo, jugando por primera vez un rol defensor del pueblo. Hubiera bastado que ante aquellas escenas de caravanas de paramilitares por las carreteras dirigiéndose a masacrar la población, el ejército no hubiera permitido esas masacres, desarmando las fuerzas paramilitares, y diciéndole a Ortega, que un problema político exigía una solución política y no militar.

Pero no solo perdieron  esa oportunidad, sino que está fuertemente señalado de ser quienes armaron y entrenaron a las hordas paramilitares que sembraron el terror contra la población indefensa. Es un hecho que los mandos superiores deberán rendir cuentas de estos asuntos a su debido tiempo.

Nicaragua será libre. Ninguna dictadura ha sobrevivido a la historia. pero el tema que esta sobre la mesa, es si es justificable la existencia de un ejército, presupuestívoro, devorador del presupuesto público, en un pequeño país de América que necesita recursos para fortalecer su educación, su salud, su seguridad pública, y lograr el crecimiento económico integral para bienestar y felicidad de su pueblo.  El dilema es  si está justificado mantener un ejército con el sudor del pueblo, para que este pueblo sea masacrado por ese mismo ejercito?

No pedimos al Ejército que promueva los cambios sociales. Pero si le exigimos que ante  la Rebelión Popular que se avecina, que ante la lucha popular por la Libertad y Democracia,  deje que los problemas políticos se resuelvan políticamente, y se evite un escalamiento de la violencia. Bastaría que se quedaran en sus cuarteles ante las movilizaciones populares gigantescas y masivas que se avecinan, bastaría que ante la orden del dictador de que salgan a matar a la población, le contesten : “ Este problema es político, resuélvalo políticamente” , para que el Dictador entienda que su periodo de terror ha llegado a su fin y que debe abandonar el poder usurpado. Podrán hacerlo? Veremos dijo el ciego! Pero mientras tanto sigamos adelante, preparando poco a poco, paso a paso, la Rebelión popular, organizando y coordinando los liderazgos territoriales, porque será adentro y no afuera de donde vendrá el cambio.

 

Y ustedes qué opinan? Los leo.

LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGÁMOSLA!!!

Escrito por Dr. Danilo Martínez
Coordinador General del MUD
Miembro del Liderazgo Conjunto.

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