🆘carente de moral, legitimidad y el rechazo del País, la violencia de las armas que le garantiza el Ejército y la policía es el único medio para sostenerse abusivamente en el poder

La soberbia y la falsa creencia que con la represión y el apoyo policial y militar le bastan para imponer sus mas oscuros deseos, llevó  a Rosario Murillo a autoinfligirse el mas grave daño de su vida criminal,infringiendo la constitución ha mutado su cargo de vicepresidenta por el de copresidenta, sin mediar siquiera una elección ficticia como la del fraude con que se asigno la vice presidencia.

Mediante un acto nulo también se autoprorrogo un año mas en el poder, pasando igualmente por encima de la soberanía popular y de la norma suprema de la nación.

Ella pretendía igualar el poder de su dictador marido, Daniel
Ortega para garantizarse la sucesión familiar en caso de que el muriera, sin pensar, que se estaba tirando al vacío, al quedar huérfana de toda legitimidad  en una situación de debilidad política y jurídica extrema.
Como lo ha señalado la oposición e incluso el Departamento de Estado de parte de la administración del presidente Donald Trump, hoy se le ve como una vulgar usurpadora , sin ningún reconocimiento nacional ni internacional, convirtiéndose incluso, para gran parte del círculo en el poder, en una carta de negociación que les permita al menos salvar los muebles.
Murillo esta aprendiendo lo que la sabiduría popular  ha sostenido que:»la trampa se vuelve contra el tramposo. «.

Hoy la única vía que la sostiene en el poder es la violencia que le garantizan las armas a través de sus colaboradores directos de crímenes contra la humanidad, el jefe del
Ejército, Julio César Aviles y el director general de la policía privada de la familia dictadora, Francisco Díaz.

Escrito por Emiliano Chamorro / periodista, prensa505

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