CARTA DE UN JUDÍO DIRIGIDA AL SR. DONALD TRUMP.
PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA.
Sr. Donald Trump presidente de los Estados Unidos:
Soy un judio de ascendencia judía ashkenazí.
Hay cosas que el Primer Ministro de Israel Benjamin Netanyahu no puede decirle.
Por estar sujeto a las normas diplomáticas.
Por estar sujeto a las alianzas.
En consecuencia, debe sopesar cada palabra que pronuncia.
En cambio yo, no estoy sujeto a estas limitaciones.
Y mis conocimientos formativos en el ámbito político, geopolítico, geoestrategico, geoeconomico, diplomático, histórico y por mis conocimientos formativos en derecho internacional público.
Por ende, me dirijo a usted como ciudadano judío del mundo, que además poseo dos nacionalidades más.
Como judío del mundo, por mí ascendencia judía que sobrevivieron al holocausto, por mi ascendencia judia de quienes fueron víctimas del holocausto iniciando con mi abuelita que fue victima en Auschwitz, por mí ascendencia judía desde la diaspora ,producto de la expulsion que hicieron los romanos contra los judios y quienes cambiaron el nombre de Israel por Palestina y por lo que vivimos y sufrimos en la diaspora.
Estoy abogando por Israel.
Un país que ha tenido que enterrar soldados, niños, familias, vecinos y amigos, pero que aún se mantiene en pie y con orgullo.
Por eso, señor Presidente, cuando habla de Israel como si le debiera su existencia, quizás sea hora de que se ubique en la realidad objetiva y no subjetiva.
Permitame aclarar que Israel no empezó con Donald Trump.
Israel no nació en la Casa Blanca.
Israel no se fundó con un tuit, ni con un discurso, ni con un acuerdo, ni con una rueda de prensa.
Israel se construyó con la sangre de generaciones de generaciones.
Por pioneros que enterraron a sus hijos mientras seguían cultivando la tierra.
Por combatientes que cayeron para que otros pudieran vivir.
Por madres que esperaron a hijos que nunca regresaron.
Por familias que fueron quemadas, masacradas, expulsadas, regresaron y construyeron un hogar en su tierra anscestral Israel producto del Holocausto.
Así que, gracias por su apoyo.
Gracias por su amistad.
Gracias por estar a nuestro lado en todo momento.
Pero no se equivoquen.
Ustedes los Estados Unidos, no salvaron a Israel.
Israel se ha salvado y se salva cada día gracias a Hashem, gracias a los soldados de las FDI, gracias a los servicios de inteligencia, las fuerzas de seguridad, gracias a los ciudadanos que eligen vivir en las fronteras y ese pueblo que se niega a desaparecer.
Israel a salvado vidas alrededor del mundo con sus intenciones tecnológicas de punta qué han superado las tecnologías de todos los paises del mundo incluido a la tecnología de Estados Unidos.
Señor Presidente, revise datos y se dará cuenta de esto y mucho más.
Los judios ,no hemos ni desapareceremos de la faz de la Tierra.
Son los imperios qué se han atrevido a desaparecer a Israel ,son quienes han desaparecido.
Ahora bien.
¿Y luego le dicen al mundo que un líder rebelde sirio, convertido en presidente podría manejar a Hezbolá mejor que Israel?
¿Es en serio eso?
Si con eso quiere decir que es capaz de hacer lo que Israel jamás hará: masacrar a Cristianos y Drusos sin previo aviso, arrasar sin verificación, convertir un pueblo entero en una «solución de seguridad».Entonces sí, probablemente sea más rápido.
Los bárbaros siempre actúan con rapidez.
No tienen ningún respeto por la moral, el destino de los niños, los civiles inocentes ni sus conciencias.
Pero no llame a eso una victoria.
Y le pido que tenga pudor con sus palabras no lo compare con las Fuerzas de Defensa de Israel FDI.
Porque el ejército israelí no necesita lecciones de seguridad de alguien que lo único que conoce el lenguaje de la sangre y la violencia.
El pueblo judío no necesita el permiso de ningún líder mundial para existir , porque a existido y seguirá existiendo ante todo imperio que ha procurado imponerse o dominarlo y es ,y ha sido por voluntad de Hashem.
Señor Presidente,en el norte de Israel, nada es «teórico» todo es vida real.
Sin títulos con fines de relaciones públicas.
Hay casas vacías, familias enteras desvividas por Hezbolah.
Hay niños que no han podido recuperar su infancia.
Hay comunidades que han vivido bajo amenaza durante años.
Hay familias que han visto a alguien llamar a su puerta en busca de refugio para evitar ser desvivido por Hezbolah.
Hay soldados que han caído y siguen cayendo en batalla en la defensiva ante Hezbolah para que las ciudades del norte de Israel puedan sobrevivir.
Y cuando dices «basta ya», cuando hablas como si el asunto pudiera darse por zanjado simplemente, porque interfiere con tu agenda, no te refieres a un simple punto en un mapa.
Te refieres a nuestra patria Israel.
Israel valora las alianzas, claro que sí.
Israel sabe dar las gracias, claro que sí.
Israel y los judíos no olvidamos a quienes han estado a nuestro lado.
Tampoco los judíos olvidamos a quienes nos han hecho y nos hacen daño.
Pero Israel no es un Estado
títere.
No espera permiso para defender a sus hijos y a su territorio.
No abandonará su frontera solo porque le convenga a su voluntad.
Israel no se disculpará por negarse a morir en silencio.
Señor Presidente.
Quizás te has acostumbrado a pensar que todo empieza y termina contigo.
Pero no, no es así.
El pueblo de Israel estaba aquí antes que tú, hace más de cinco mil años.
El Estado de Israel ha estado y estará aquí antes y después de ti.
Y nuestro norte no está ni será sujeto de negociación en tu juego geopolítico.
Si crees que puedes decirnos quién protegerá mejor nuestro hogares judios más que nuestros propios hijos, entonces te has equivocado por completo y debes ubicar bien tus ideas.
¡Y no tenemos ninguna intención de irnos ni de perder nuestro norte, digas lo que digas!
Recuerda muy bien.
Estados Unidos es quien ha existido y existe gracias a los judios y gracias a Israel.
Revisa bien la historia y evita hablar mal contra Israel.