El llamado «gas de la risa», cuyo componente es el óxido nitroso, ha pasado de ser un anestésico de uso médico y odontológico a convertirse en una droga recreativa cada vez más popular entre los jóvenes. Su bajo costo, la falsa percepción de que es inofensivo y su fácil acceso han impulsado su consumo, especialmente en países como Francia, el Reino Unido y los Países Bajos. Hoy, las autoridades sanitarias advierten que esta tendencia también empieza a extenderse por Latinoamérica.

¿Cómo funciona? Cuando se inhala, el óxido nitroso llega rápidamente a los pulmones y al cerebro, donde disminuye temporalmente la actividad del sistema nervioso. Esto produce una sensación de euforia, relajación, risa espontánea, alteración de la percepción y, en algunos casos, mareo o pérdida del equilibrio. Sus efectos suelen durar apenas unos minutos, lo que lleva a muchas personas a repetir la inhalación varias veces en una misma sesión.

Uno de los factores que explican su creciente consumo es su bajo costo en comparación con otras drogas recreativas, lo que la hace especialmente atractiva para adolescentes y adultos jóvenes. A esto se suma la creencia errónea de que, al utilizarse en medicina, su consumo recreativo no representa un riesgo significativo.

Otro elemento clave es la facilidad con la que puede conseguirse. El óxido nitroso tiene usos legítimos en la industria alimentaria, especialmente en cartuchos para dispensadores de crema batida, así como en aplicaciones médicas e industriales.

Esta disponibilidad ha permitido que, en algunos países, pueda adquirirse con relativa facilidad a través de comercios, distribuidores o plataformas de venta en internet, aunque cada vez más gobiernos están imponiendo restricciones para limitar su uso recreativo.

¿Cuáles son sus riesgos? Aunque muchas personas creen que se trata de una droga «segura» porque se utiliza en hospitales, su consumo recreativo puede tener consecuencias importantes e inmediatas, como desmayos, caídas, quemaduras por gas a muy baja temperatura y accidentes derivados de la pérdida de coordinación. Además, inhalarlo directamente desde los cilindros o en espacios cerrados aumenta el riesgo de falta de oxígeno.

El uso frecuente o prolongado puede resultar aún más peligroso. El óxido nitroso inactiva la vitamina B12, esencial para el funcionamiento del sistema nervioso. Como consecuencia, pueden aparecer hormigueos en las manos y los pies, debilidad muscular, dificultad para caminar e incluso lesiones neurológicas permanentes si no se detecta y trata a tiempo.

Francia se ha convertido en uno de los países europeos con mayor preocupación por el aumento del consumo de óxido nitroso entre adolescentes y adultos jóvenes. Los servicios de urgencias han reportado un aumento de casos de daño neurológico, intoxicaciones y accidentes relacionados con esta sustancia.

Situaciones similares se han observado en otros países europeos, donde incluso se han implementado restricciones para limitar su venta a menores y controlar su distribución.

En Latinoamérica, profesionales de la salud y autoridades de varios países han comenzado a alertar sobre la presencia creciente del óxido nitroso en fiestas y eventos, favorecida por el comercio electrónico y las redes sociales.

¿Cómo prevenir su consumo? La mejor estrategia es la información. Es importante comprender que el hecho de que una sustancia tenga aplicaciones médicas no implica que sea segura fuera de un entorno controlado. Hablar abiertamente sobre sus riesgos, promover el pensamiento crítico sobre el contenido de las redes sociales y fortalecer la educación en salud son medidas clave para prevenir su consumo.

Si una persona presenta hormigueo persistente, dificultad para caminar o pérdida de fuerza tras consumir óxido nitroso, debe buscar atención médica de inmediato. Un diagnóstico y tratamiento oportunos pueden evitar secuelas neurológicas permanentes.

⏺️Escrito por Leonel Argüello Yrigoyen, médico epidemiólogo

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