En las montañas de Nepal, en las llanuras de Bangladesh, en las calles de Sofía y hoy, con un valor que estremece al mundo, en las plazas de Irán, un mismo grito recorre la historia: el yugo, por muy pesado que sea, se puede sacudir.
Mientras en Nicaragua vivimos bajo la sombra de un régimen que agota su último aliento de legitimidad en la represión y el miedo, lejos de aquí, una generación de jóvenes iraníes—mujeres valientes y hombres solidarios—ha prendido la mecha del desafío. No protestan por un salario o un impuesto; protestan por el derecho fundamental a existir en libertad, a decidir sobre su propio cuerpo y futuro.
Lo hacen frente a una teocracia poderosa, armada y dispuesta a todo. Su consigna, «Mujer, Vida, Libertad», es un eco que resuena en cada rincón del planeta donde la dignidad humana es pisoteada.
Su lucha nos habla directamente. Nos recuerda que los regímenes más arraigados, aquellos que se visten de ideología revolucionaria o de moral divina, comparten una misma y única debilidad: el miedo a su propio pueblo cuando despierta. El régimen iraní, como el nuestro, responde con balas, cárcel y terror. Pero cada disparo, cada arresto, lejos de apagar la llama, esparce sus pavesas. Porque ya no tienen un argumento, solo tienen fuerza bruta. Y la fuerza bruta, como bien saben en Bulgaria o Nepal, es el último recurso de quien ha perdido la batalla de las ideas y el corazón de la nación.
Nicaragua no está sola en este sentimiento. Nuestro momento, como lo he expresado, es ahora frente a la debilidad estructural profunda en el poder. La presión económica es nuestra «tenaza internacional». Las fracturas en el sandinismo y las fuerzas de seguridad son nuestro «fantasma de la traición interna». Los presos políticos son nuestras «pruebas vivas de la tiranía». Y el anhelo de una refundación total es nuestro «sueño de un edificio nuevo».
Lo que vemos en Irán es un espejo amplificado de nuestra propia resistencia y de nuestra propia historia. páginas de gloria y sacrificio nos unen con el noble pueblo persa.
Recuerdan que ellos también celebraron una libertad engañosa en 1979? Ellos también han probado lo amargo de la traición de quienes aparecieron de la montaña prometiendo libertad, y solo han construido un país de tortura persecución exilio y muerte. Pero ahí está nuevamente Irán, acompañando nuestros pasos en dirección de la liberta. Quien llegara primero? Solo Dios lo sabe. Pero lo cierto es que nuestros ecos de libertad se entrecruzan en algún punto de los océanos que nos separan. Dios le de fuerza al pueblo de Irán para que disfrute su plena libertad.
Esto es la prueba de que el miedo puede cambiar de bando. Cuando miles, y luego cientos de miles, dejan de temer a la muerte más que a la esclavitud, el cálculo del poder se quiebra. Los «eternos e invencibles » dejan de serlo. Porque Eterno y Omnipotente solo Dios.
Por ello, el llamado hoy es a la observación activa y la preparación estratégica. Debemos estudiar no solo la valentía de las mujeres iraníes, sino la tenacidad del pueblo nepalí que derribó una monarquía, la persistencia de Bangladesh por su democracia y la rebelión civil en Bulgaria.
Debemos aprender cómo se mantiene la unidad en la diversidad, cómo se comunica la verdad bajo censura y cómo se pasa de la protesta espontánea a la demanda política irreversible.
Nuestro foro de este sábado no es solo un espacio de análisis; es un taller de libertad. Al examinar «La Caída de Maduro y la Preparación del Estallido Social en Nicaragua», estamos conectando los puntos de un mapa global de liberación. Estamos diciendo: lo que pasa en Teherán nos importa, porque la lucha por la dignidad es una sola.
El yugo orteguista, como el yugo de los mulás y fehaidines, ya tiene fecha de caducidad. Está escrita en la mirada de cada joven que ya no cree sus mentiras, en la decisión de cada madre que exige el futuro de sus hijos, en el silencio elocuente de quienes dentro del poder ya empacan sus lealtades.
El edificio viejo y corroído cruje por todos lados. No permitamos que los políticos tradicionales entreguistas se arreglen con Ortega. Ninguna tabla de salvación más para la Dictadura Orteguista.
Que el valor de Irán encienda nuestra convicción. Que su grito avive nuestro propósito. Llegó la hora de que Nicaragua, con la sabiduría de su pueblo y la fuerza imparable de su unidad, orientado y acompañado de su LIDERAZGO CONJUNTO, escriba su propio y definitivo: «¡Basta!».
La libertad no pide permiso. Llega cuando un pueblo decidido la reclama. Este sábado próximo, organicemos este episodio histórico.
Usted qué opina?
LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGÁMOSLA!!!
Escrito por el Dr. Danilo Martínez
Coordinador General del MUD
Miembro del Liderazgo Conjunto.