En muchos países de Latinoamérica se les llama “pollera” o “mollera” a las fontanelas, esas zonas blandas de la cabeza del recién nacido. Son normales y útiles y también una ventana importante para detectar problemas de salud.
¿Qué son las fontanelas? Son espacios blandos entre los huesos del cráneo del bebé, cubiertos por una membrana resistente. Permiten que el cráneo sea flexible durante el nacimiento y el crecimiento.
Tenemos dos fontanelas: la anterior (frontal), de 2 a 4 cm, y la posterior (occipital), de menos de 1 cm.
¿Para qué sirven? Facilitan el parto, permiten el rápido crecimiento del cerebro y sirven como indicador clínico del estado de salud. Se cierran entre el primer y el tercer mes la posterior, y entre nueve y veinticuatro meses la anterior. Lo importante es que disminuyan progresivamente.
¿Es peligroso tocarla? No. Podés tocarla suavemente sin riesgo. Está protegida por una membrana firme.
Los mitos frecuentes son “No se debe tocar”, “No se puede lavar la cabeza” y “Siempre debe estar cubierta”.
¿Qué cambios pueden ocurrir en la fontanela? Si está hundida, es porque existe deshidratación y, si está abombada, significa un aumento de presión intracraneal, posiblemente por infección o trauma (golpe).
El seguimiento del perímetro cefálico es clave en pediatría. Cambios anormales pueden estar relacionados con problemas neurológicos.
La microcefalia es cuando la cabeza del bebé es más pequeña de lo esperado para su edad y sexo posiblemente por infecciones congénitas (ej. Zika), problemas genéticos, falta de desarrollo cerebral y conlleva retraso del desarrollo, convulsiones, problemas motores. Puede acompañarse de fontanelas pequeñas o cierre precoz.
La macrocefalia es cuando la cabeza es más grande de lo normal, posiblemente por la acumulación de líquido (hidrocefalia), factores genéticos, crecimiento cerebral aumentado, y se caracteriza por fontanela amplia o tensa, vómitos, irritabilidad, ojos “mirando hacia abajo” (signo de sol naciente) y, en algunos casos, se relaciona con hidrocefalia.
¿Cuándo sospechar problemas? Si la fontanela no cierra en el tiempo esperado, si el tamaño de la cabeza crece demasiado rápido, si la cabeza es muy pequeña o grande, si la fontanela está muy tensa o hundida, y si se presenta retraso en el desarrollo.
¿Cómo proteger al bebé? Sostener bien la cabeza, evitar golpes, mantener controles pediátricos y
vigilar el crecimiento y el desarrollo.
Busca atención médica si hay señales de alerta, como fontanela abombada persistente o bastante hundida, fiebre con irritabilidad, vómitos repetidos, convulsiones y crecimiento anormal de la cabeza.
Las fontanelas son una parte normal del desarrollo, pero también una herramienta clínica clave. Alteraciones como la microcefalia o la macrocefalia pueden detectarse a tiempo mediante controles médicos adecuados, lo que permite intervenciones tempranas y mejores resultados.
✅️ Escrito por Leonel Argüello Yrigoyen, médico epidemiólogo