El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo atraviesa lo que analistas internos y observadores internacionales identifican como su momento más frágil desde su retorno al poder en 2007. Esta debilidad no es coyuntural, sino estructural, y es el resultado de la convergencia de múltiples crisis que socavan sus pilares de sustentación. Durante años, el control se mantuvo mediante un equilibrio de coerción, clientelismo político favorecido por la ayuda venezolana, una falsa imagen de progreso soportado en mayor endeudamiento con el BCIE y una aparente estabilidad monetaria fortalecida con las remesas de miles de nicaragüenses expulsados de su país por oponerse a la dictadura, en contraste con un entorno regional convulso.
Sin embargo, ese equilibrio se ha quebrado. La presión económica es quizás el factor más tangible. Las sanciones internacionales, la Ley Nica Act y La Magnitsky, las medidas específicas contra individuos y entidades del círculo íntimo del poder, la entrada en vigencia de los últimos aranceles del 18 % , han cerrado el grifo del financiamiento externo y asfixiado las ya débiles instituciones.
La inversión huyó, el empleo formal se contrajo y la migración masiva—una sangría demográfica sin precedentes—ha privado al país de su fuerza laboral y productiva, además de generar un flujo constante de remesas que, si bien sostienen a familias, evidencian el fracaso del modelo económico oficial. El Estado, como gran empresario y distribuidor, ve mermada su capacidad de premiar lealtades, lo que resquebraja el pacto clientelar.

Paralelamente, el aislamiento internacional ha dejado de ser retórico para volverse operativo. El mismo error que cometió Maduro amenaza al régimen orteguista, salirse de los Foros Internacionales para no ser criticado, le pasó factura a la hora de pedir solidaridad frente a las acciones de la administración Trump. Nicaragua se encuentra sin aliados significativos en el hemisferio. El giro autoritario, la represión de 2018 y la liquidación de toda oposición han llevado a su auto exclusión de foros regionales y a condenas unánimes. Este aislamiento no solo es diplomático; se traduce en falta de crédito, desconfianza para cualquier iniciativa y una narrativa global que identifica al régimen como una anomalía dictatorial y para los Estados Unidos se mantiene como una amenaza a su seguridad nacional.
El silencio calculado de Murillo ante eventos como la posible captura de Maduro no es fortaleza, sino el reconocimiento tácito de que cualquier posicionamiento podría acarrear costos impredecibles.
Internamente, las fracturas ya no son un rumor de pasillo, sino una realidad analizada por quienes conocen la mecánica del sandinismo. La purga constante, el desplazamiento de cuadros históricos por una corte familiar y la concentración de poder en un círculo cada vez más pequeño han generado un profundo malestar en las bases del partido y en las instituciones del Estado. La lealtad, antes forjada en la guerra y la revolución, hoy se compra o se impone, y es un commodity que se deprecia rápidamente ante la escasez de recursos o ante cualquier sospecha de traición. El régimen ya no proyecta el futuro inevitable de hace una década; hoy proyecta incertidumbre y miedo, incluso entre los suyos.

Esta convergencia de factores—económicos y políticos internacionales y de falta de cohesión interna—configura una crisis de supervivencia para la Dictadura. La respuesta errática, entre la represión feroz y el silencio elocuente, no es una estrategia, sino el síntoma de un sistema que ha agotado su repertorio y solo puede recurrir a la fuerza bruta para postergar su colapso. Comprender esta debilidad multidimensional es el primer paso para diseñar la salida efectiva de la Dictadura y la entrada a la Democracia.

Para analizar en profundidad cómo la caída del régimen venezolano puede acelerar este proceso, los esperamos este sábado en el Foro Político sobre la Caída de Maduro y la Preparación del Estallido Social en Nicaragua. La lección del vecino es fundamental para nuestro momento.
Usted qué opina?
LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGÁMOSLA!!!
Escrito por el Dr. Danilo Martínez
Coordinador General del MUD
Miembro del Liderazgo Conjunto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *