Después de enfrentar los desafíos económicos y sociales que surgieron tras la pandemia del Covid-19, los habitantes de esta pintoresca región celebran un cambio alentador en la economía local lo que también ha provocado que menos de sus habitantes emigren en busca de oportunidades en el extranjero.

Y todo se debe a la reactivación del turismo, la producción local y las iniciativas emprendedoras, una tarea sin descanso a la que se dedican muchos jóvenes y adultos de La Garnacha y que les ha servido como una forma de encontrar más de una razón para quedarse y prosperar en su propia tierra.

Eso, en momentos en que miles de jóvenes en su mayoría, han dejado sus comunidades ubicadas en el interior del país para encontrar las oportunidades que no hallan en sus localidades.

Números muy conservadores, elevan a más de 400 mil la cantidad de nacionales que cruzaron Estados Unidos tras la crisis sociopolítica que estalló en el país en 2018. Una buena parte llegó de forma irregular y desesperados porque muchos huyeron también de la represión política desatada por el régimen de Daniel Ortega y de Rosario Murillo.

Resurge el turismo

Eleodoro Miranda, es un residente de la comunidad La Garnacha. Es conocido por haber fundado la pequeña empresa “Eleotour Nicaragua”. Él comparte con entusiasmo el impacto positivo que ha tenido el reciente incremento de la llegada de turistas a la zona.

“Ya los jóvenes prefieren quedarse en la comunidad, donde tienen mayores oportunidades por la reactivación de la producción y del turismo”, comenta Miranda. “Eleotour Nicaragua”, es una iniciativa que busca promover el turismo en La Garnacha, ofreciendo recorridos guiados por los distintos atractivos naturales y culturales de la región.

A pesar de que el turismo aún no ha alcanzado los niveles anteriores a 2018, el año de la represión sangrienta a las protestas sociales ordenadas por Ortega y Murillo y que afectaron gravemente el flujo de visitantes, el 70% de los turistas que llegan a La Garnacha son nacionales. Solo el 30% corresponde a turistas extranjeros, lo que representa un desafío para la economía local, ya que estos últimos tienden a gastar más y a quedarse por períodos más largos.

La migración, un problema serio

La pandemia del Covid-19 que azotó al país en 2020 empujó a muchos habitantes de La Garnacha a emigrar, especialmente a Estados Unidos. El cierre de negocios debido a la falta de turistas dejó sin forma de sustento a decenas de familias. La comunidad ya venía diezmada por la crisis política que aún mantienen Ortega y Murillo en el país.

Sin embargo, en los últimos meses, la comunidad ha visto una disminución en la cantidad de personas que deciden abandonar su hogar. Esto se debe, en parte, al resurgimiento del turismo y al esfuerzo de los lugareños por diversificar su economía mediante proyectos sostenibles y productos artesanales.

Una residente que prefirió permanecer en el anonimato para no tener problemas con los represores del régimen, mencionó por ejemplo que, aunque la situación ha mejorado, muchas familias aún dependen de las remesas que reciben de sus seres queridos en el extranjero.

“Aunque ya llegan más turistas, la crisis económica aún se siente, pero ahí vamos de a poco mejorando”, explicó. Admitió que, el aumento en las visitas, junto con el apoyo de las remesas, ha permitido que la comunidad comience “a recuperarse”.

Un destino natural con historia y tradición

La Garnacha es conocida por su entorno natural impresionante, su aire fresco de montaña y la calidez de su gente. Ubicada a unos 1,400 metros sobre el nivel del mar, esta comunidad ofrece a los visitantes una experiencia auténtica de inmersión en la naturaleza y en las costumbres locales.

Uno de los principales atractivos de la región es la Fábrica de Queso Suizo, donde los visitantes pueden observar y participar en el proceso de elaboración de queso artesanal, hecho tanto con leche de vaca como de cabra. Este queso es famoso por su calidad y sabor, y se ha convertido en un símbolo de la autosostenibilidad de la comunidad.

Además del queso, los productos locales incluyen hortalizas, plantas medicinales, café de alta calidad y artesanías elaboradas con piedra zopilota, una roca volcánica característica de la región norte de Nicaragua. Los artesanos de La Garnacha, crean piezas únicas que atraen a los visitantes y ofrecen una fuente adicional de ingresos para la comunidad.

Reto: atraer al turista “de afuera”

Aunque el turismo nacional ha sido un alivio importante para la comunidad, la falta de turistas internacionales sigue siendo un problema. Los visitantes extranjeros tienden a gastar más y a prolongar su estancia, lo que beneficia directamente a los negocios locales, especialmente a los alojamientos. En este sentido, la comunidad ha lanzado una campaña para incentivar que los visitantes nacionales e internacionales, prolonguen su estancia, aprovechando las diversas opciones de hospedaje que ofrece la zona.

Entre los alojamientos destacan el hospedaje El Volcán, que cuenta con cabañas de adobe y pino que ofrecen vistas espectaculares a las montañas circundantes. Cada cabaña está diseñada para brindar una experiencia rústica pero cómoda, con capacidad hasta para seis personas. Otras opciones incluyen Marduk Gardens, Hostal Mariela y Posada Cely, cada uno con su propio encanto y estilo, pero todos comprometidos con ofrecer a los visitantes una experiencia auténtica y tranquila en medio de la naturaleza.

Uno de los aspectos más destacados de La Garnacha es su enfoque en la sostenibilidad. La comunidad ha adoptado prácticas agrícolas ecológicas que no solo garantizan su autosuficiencia, sino que también preservan el medio ambiente.

Un ejemplo notable es la granja de lombrices, donde se practica la lombricultura, un método en el que las lombrices se utilizan para producir abono orgánico. Este abono, es crucial para el cultivo de hortalizas y plantas medicinales, que se venden tanto localmente como a clientes en otras partes del país.

La comunidad también produce una variedad de granos básicos como el maíz y el frijol, además de café de alta calidad, considerado uno de los mejores del país. Esta autosuficiencia, ha permitido que La Garnacha, se mantenga durante los momentos más difíciles y ahora se presenta como un modelo de sostenibilidad para otras comunidades rurales de Nicaragua.

Gran espacio de cultura y naturaleza

Además de su riqueza agrícola y sus productos artesanales, La Garnacha es un destino ideal para los amantes de la naturaleza. Los visitantes pueden explorar el Cerro Apaguajil, un imponente mirador desde el cual se puede apreciar el paisaje montañoso de la región, incluyendo la vista lejana del Pacífico nicaragüense y la cordillera de Los Maribios. El sendero hacia el cerro es una caminata tranquila a través de bosques de pinos, perfectos para desconectarse del ajetreo de la vida diaria.

Otra atracción popular es la Cueva de los Duendes, un lugar envuelto en leyendas y mitos. Los guías locales cuentan historias sobre huellas pequeñas que se encuentran cerca de la cueva, alimentando la creencia de que está habitada por duendes. Esta experiencia, aunque basada en el folclore local, sigue atrayendo a los curiosos que buscan una conexión con las historias tradicionales de la región.

Según el Banco Central de Nicaragua, en 2023, el país recibió 739.2 millones de dólares en concepto de turismo, lo que representó un aumento del 24.1% en comparación con el año anterior. Además, el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) reportó que el gasto per cápita diario de los turistas extranjeros aumentó un 9.6% durante el primer trimestre de 2024. Estos datos son alentadores para comunidades como La Garnacha, que dependen en gran medida del turismo para mejorar sus condiciones de vida.

Sin embargo, los prestadores de servicios turísticos en La Garnacha reconocen que todavía queda mucho trabajo por hacer. Aunque la situación ha mejorado, muchos de ellos esperaban que el turismo se convirtiera en una fuente de ingresos más significativa. A pesar de todo, el camino hacia la recuperación económica está en marcha, y la comunidad ha comenzado a caminar nuevamente, esta vez con esperanza, dicen.

Llegar a La Garnacha es una aventura en sí misma. Desde Managua, se toma la carretera hacia Estelí. En el kilómetro 135, se gira hacia el municipio de San Nicolás, siguiendo las indicaciones hasta el empalme del Rancho Don Luis. Desde ahí, se toma un desvío a la comunidad de La Tejera, hasta el empalme o la entrada a La Garnacha, que está a 1.5 kilómetros.

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