⏺️La presión arterial es uno de los indicadores más importantes de la salud. Muchas personas viven con hipertensión o presión arterial alta sin saberlo, porque en la mayoría de los casos no presenta síntomas al inicio. Por ello se le conoce como el enemigo silencioso. Medirse la presión regularmente puede prevenir infartos, derrames cerebrales, insuficiencia renal y otras complicaciones graves.
La presión arterial es la fuerza con la que la sangre empuja contra las paredes de las arterias mientras el corazón bombea. Se expresa mediante dos cifras: la presión sistólica, cuando el corazón se contrae, y la presión diastólica, cuando se relaja. Una presión arterial inferior a 120/80 mmHg se considera normal, mientras que cifras iguales o superiores a 140/90 mmHg indican hipertensión. Una presión arterial de 180/120 mmHg o más constituye una emergencia médica.
Con el envejecimiento, las arterias se vuelven más rígidas y aumenta el riesgo de hipertensión, pero la presión arterial alta no es una consecuencia normal del envejecimiento. También puede presentarse en personas jóvenes debido a la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo excesivo de sal y alcohol, el estrés o los antecedentes familiares.
Es recomendable medirse la presión al menos una vez al año y con mayor frecuencia si tiene más de 40 años, diabetes, enfermedad renal, obesidad, embarazo, antecedentes familiares o si ya recibe tratamiento antihipertensivo.
Para obtener una medición confiable, descanse cinco minutos antes y evite fumar, consumir café o alcohol, o hacer ejercicio durante los 30 minutos previos. Siéntese con la espalda apoyada, los pies en el suelo, no los cruce, el brazo a la altura del corazón y permanezca en silencio durante la medición.
La hipertensión suele ser asintomática, pero cuando las cifras son muy elevadas pueden aparecer dolor de cabeza, mareos, visión borrosa, palpitaciones, dificultad para respirar, sangrado nasal o dolor en el pecho. La presión arterial demasiado baja puede provocar debilidad, sudoración, mareos y desmayos.
Si una medición resulta elevada, no se alarme. El estrés, el dolor o la ansiedad pueden aumentar temporalmente la presión. Descanse unos minutos, repita la medición y registre el resultado. Si las cifras continúan altas, consulte a un profesional de la salud. Nunca suspenda ni modifique su tratamiento sin indicación médica.
La hipertensión no controlada puede dañar silenciosamente casi todos los órganos del cuerpo. Además de infartos, derrames cerebrales e insuficiencia renal, puede provocar insuficiencia cardíaca, aneurismas, arritmias, pérdida de visión, enfermedad arterial periférica, disfunción sexual, deterioro cognitivo, demencia vascular y complicaciones graves durante el embarazo, como la preeclampsia.
Mientras más tiempo permanezca elevada la presión, mayor será el daño en las arterias y los órganos vitales.
Busque atención médica inmediata si presenta presión arterial muy alta acompañada de dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida de visión, convulsiones o un dolor de cabeza súbito e intenso.
Mantener una alimentación saludable, reducir el consumo de sal, realizar actividad física, controlar el peso, evitar el tabaco, limitar el consumo de alcohol y manejar el estrés son medidas fundamentales para prevenir la hipertensión.
Tomarse la presión arterial solo toma unos minutos, pero puede salvar la vida. La hipertensión muchas veces no avisa; su tensiómetro sí.
Escrito por: Leonel Argüello Yrigoyen, médico epidemiólogo