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Una serie de crisis sin precedentes, principalmente la pandemia de COVID-19, hizo retroceder el progreso de la humanidad cinco años y potenció una ola global de “incertidumbre”, afirma un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) divulgado este jueves (08.09.2022).

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) afirma que el Índice de Desarrollo Humano cayó consecutivamente -en 2020 y 2021- por primera vez desde su creación hace 32 años. Este índice mide la expectativa de vida, el nivel educativo y el estándar de vida de los países.

“Significa que morimos antes, estamos menos educados, nuestros ingresos van en caída”, dijo el jefe del PNUD, Achim Steiner, en una entrevista con la agencia AFP. “Solo bajo tres parámetros, puedes tener una idea de por qué tantas personas están comenzando a sentirse desesperadas, frustradas, preocupadas por el futuro”, explicó.

El Índice de Desarrollo Humano creció de forma sostenida durante años, pero comenzó a caer en 2020 y siguió bajando en 2021, “borrando los logros de los cinco años anteriores”, según el informe titulado Tiempos inciertos, vidas inestables.

El documento señala a la pandemia de COVID-19 como uno de los mayores motores de un retroceso mundial y a varias crisis -políticas, económicas y ambientales- que no han dado tiempo a los pueblos a recuperarse. “Hemos tenido desastres anteriormente. Hemos tenido conflictos anteriormente. Pero la confluencia de lo que estamos enfrentando ahora es un gran retroceso para el desarrollo humano”, consideró Steiner. El retroceso es global, impactando a más del 90% de los países del mundo, según el estudio.

Suiza, Noruega e Islandia se mantienen en el tope de la lista de Desarrollo Humano, en tanto que Sudán del Sur, Chad y Níger figuran en los últimos lugares. Y mientras que algunos países habían comenzado a recuperarse de la pandemia, muchos otros en Latinoamérica, África subsahariana, Asia del Sur y el Caribe no se habían levantado cuando surgió una nueva crisis: la guerra en Ucrania.

Aunque las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania en los alimentos y la seguridad energética no se han calculado hasta ahora en el índice del año, “sin ninguna duda, el panorama para 2022 es sombrío”, afirmó Steiner.

ama (afp, pnud)

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