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El embalse de La Viñuela es el más importante de la provincia de Málaga, al sur de España. Pero, después de meses sin lluvia y tras una ola de calor histórica, el lago, que normalmente tiene seis kilómetros de largo y 100 metros de profundidad, solo contiene un doce por ciento de la cantidad de agua habitual. El embalse, un popular destino turístico en verano, se ha visto reducido a un charco.

“La situación es dramática”, dicen los agricultores, que hace semanas ya vieron reducida al mínimo la cantidad de agua que se les permite canalizar desde el embalse hasta sus campos. Las consecuencias para la agricultura son desastrosas. Cerca del lago se encuentra el mayor huerto de aguacates de Europa, una fruta que requiere mucha agua para crecer.

Árboles sacrificados

Cada vez son más los árboles de aguacate que mueren a causa de la sequía, los campos están regados de frutos marchitos. Para salvar lo que pueden de la cosecha, los agricultores recurren a medidas drásticas: talan aguacateros. “Es mejor sacrificar algunos árboles para que los otros tengan suficiente agua”, explica la asociación local de agricultores.

Domingo Medina hizo cortar 1500 de sus 6000 árboles de aguacate. El agricultor afirma que muchos cultivadores se enfrentan a la ruina porque ya no pueden vivir de sus plantaciones.

El sector agrícola entero está sufriendo la peor sequía registrada en España desde hace años, informa la asociación de agricultores Asaja. Las aceitunas se secan, al igual que las naranjas, mandarinas y los limones en la costa valenciana. En los viñedos del norte de España, los viticultores intentan salvar su cosecha adelantando la vendimia.

Consecuencia del cambio climático

Actualmente, no hay esperanza de que la situación climática cambie. Los expertos del servicio meteorológico estatal Aemet prevén que la sequía dure al menos hasta octubre, quizá incluso más. Y la mirada al futuro no es más alentadora: “Las previsiones señalan que en el futuro las sequías se producirán con mayor frecuencia en España”, afirma el portavoz de la Aemet, Rubén del Campo. Esto, dice, es una clara consecuencia del cambio climático.

El panorama es sombrío para los agricultores, que deben prepararse para las drásticas pérdidas de cosecha este año en el país con la mayor producción de aceite de oliva del mundo. Los productores de aceite calculan que solo podrán recoger la mitad de aceitunas que habitualmente. Estas pérdidas provocarán un aumento en el precio del aceite de oliva, que de por sí es alto, en toda Europa, advierte Aurelio Juzgado, presidente de la asociación de productores.

“Uso suicida” del agua

El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha prometido ayudas millonarias para que los agricultores puedan preparar sus campos para un futuro con sequías habituales. “Tenemos que utilizar mejor el agua”, dice Planas.

Activistas medioambientales llevan mucho tiempo criticando la agricultura española por ser el sector que más derrocha agua en el país. En muchos campos, los anticuados sistemas de riego esparcen el agua sobre amplias zonas y de manera poco selectiva. Entre el 70 y el 80 por ciento del agua potable nacional se pierde en el riego de los campos, algo que la organización ecologista WWF califica como “uso suicida” del cada vez más escaso recurso.

(ies/ms)

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