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Un colgante de plata con forma de pene, que probablemente se llevaba al cuello para proteger a una persona de la desgracia hace unos 1.800 años, ha sido desenterrado en una granja de Kent, Inglaterra, en el Reino Unido.

La detectorista de metales Wendy Thompson –una agente inmobiliaria jubilada de 73 años– descubrió el amuleto fálico, el segundo ejemplo de plata de la época romana que se encuentra en el Reino Unido y con un diseño único. Estas características le han hecho valer la clasificación de “importante hallazgo nacional”, tras una investigación en el County Hall de Maidstone.

El colgante (también llamado amuleto), que mide unos 3,1 centímetros de largo, con un pequeño anillo en la parte superior por el que pasa un cordón (collar), se remonta a la época en que los romanos controlaban Inglaterra, entre el 42 y el 410 d. C.

“La última persona que lo tuvo fue en esa época”, dijo Thompson. “Lleva mucho, mucho tiempo tirado en el suelo esperando a que yo llegue y lo encuentre”, agregó.

Creencias centradas en el falo

La imaginería fálica era habitual en el arte romano y el pene se consideraba un signo de poder y virilidad.

Según Live Science, los soldados romanos que marchaban a la batalla llevaban amuletos de pene para protegerse del enemigo. Los padres adornaban a sus hijos con estos colgantes para alejar el “mal de ojo”, una personificación de la mala suerte. Según agrega el medio científico, escritores romanos de la antigüedad, como Marco Terencio Varrón (que vivió entre el 116 y el 27 a.C.) y Plinio el Viejo (entre el 23 y el 79 d.C.), son algunos de los que han mencionado el falo y sus significados para la época.

A pesar de que se han encontrado cientos de estos objetos fálicos en toda Gran Bretaña, suelen ser de cobre, según escribió Lori Rogerson, oficial de enlace de hallazgos del Plan de Antigüedades Portátiles (PAS), en un informe sobre el artefacto.

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“Al ser un metal de mayor calidad que la aleación de cobre, es posible que se pensara que la plata reforzaba las capacidades protectoras del falo”, dijo Rogerson a Live Science. “Sabemos que los niños estaban protegidos por estos dispositivos apotropaicos [que tienen el poder de detener el mal], y la evidencia arqueológica sugiere que su uso en Gran Bretaña era muy popular dentro del ejército romano”, agregó.

Aun así, la elección del material podría tener otras explicaciones. Para el coordinador de la investigación de la Universidad de Newcastle, Rob Collins, que el colgante este hecho de plata podría deberse simplemente a que el portador podía permitírselo, por lo que este sería un objeto de exhibición. “Sin embargo, sospecho que la plata también podría tener propiedades o afiliaciones mágicas asociadas a ella como material”, dijo.

Informar los hallazgos en un plazo de 14 días

Por otra parte, según reporta The independent, la propia Thompson se vio obligada a desprenderse del colgante en virtud de la ley británica que obliga a los detectores de metales a informar de sus descubrimientos en un plazo de 14 días.

“Eso es lo que todo detector de metales odia, porque sabes que vas a perder de vista ese objeto durante años”, dijo.

Todavía está esperando que se valore el colgante y, una vez vendido, el dinero se repartirá entre ella y el propietario del terreno, como es práctica habitual.

“No busco el dinero, pero es agradable ver que se vende por su valor. No encuentro cosas porque sean valiosas, sino por la historia y porque sabes que alguien tuvo ese objeto alguna vez. Es realmente mágico”, afirmó Thompson.

Editado por Felipe Espinosa Wang.

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