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Monseñor Silvio Báez instó a los creyentes a no desanimarse ni detenerse ante las circunstancias de la vida, porque es necesario vivir en constante “peregrinación interior”. Asimismo, compara al rey Herodes con los tiranos de hoy, que se disfrazan de defensores de la paz y el orden.

En su homilía, Báez se refirió al relato de los “magos” que emprendieron un largo viaje para llegar hasta el lugar donde nació el Niño, Enmanuel, para reconocerlo y adorarlo. En esa travesía, ellos preguntaron dónde había nacido el nuevo rey lo que alertó a Herodes, quien mandó a matar a los recién nacidos, por temor a perder su poder, por lo que monseñor Báez asegura que de esa misma forma actúan los tiranos de hoy.

“El que más miedo tiene es el rey, el más poderoso. Los tiranos aparentan ser valientes y se presentan altaneros y agresivos, pero son muy miedosos. Se sienten continuamente amenazados”, recalca.

Asimismo, señala que, para los tiranos de hoy, “los demás, el pueblo entero, incluso los de su círculo más íntimo, son siempre rivales o enemigos contra quienes luchar y a quienes engañar o eliminar”.

“Herodes y su corte representan ese oscuro mundo de los poderosos, donde todo se vale, con tal de asegurarse el propio poder: el cálculo, el cinismo y la mentira. Vale también la crueldad, el terror, el desprecio del ser humano y la destrucción de los inocentes. Los tiranos de ayer y de hoy se disfrazan de defensores de la paz y del orden, pero son crueles y desalmados y, como Herodes, terminan siempre provocando mucho dolor y derramando sangre inocente”, denuncia monseñor Báez.

También recala que “quienes hoy se aferran al poder en forma ambiciosa y enfermiza, también intentan engañar para conseguir sus propósitos malévolos. Hay que estar atentos. La mentira es un arma privilegiada de los tiranos. Sus reiteradas muestras de falta de integridad y las muchas promesas que han incumplido en el pasado, nos exigen estar alerta para no caer en la trampa de falsas soluciones que lo único que intentan es asegurar su permanencia en el poder y la continuidad del sistema”.

Y más directamente, denuncia que los cambios auténticamente democráticos no llegan con diálogos oscuros, realizados debajo de la mesa y a espaldas del pueblo, ni mucho menos negociando la dignidad y la libertad de las personas como si fueran moneda de cambio. No debemos permitir que se repita la historia si queremos construir una sociedad nueva y auténticamente democrática.

No hay oscuridad que pueda desorientarnos

Según el obispo, los “reyes magos” nos enseñan que la vida es una búsqueda constante y que solo buscando podemos encontrar el sentido de la vida y el misterio de Dios.

“Eran hombres en búsqueda del sentido de la existencia y de Dios”, expresó Báez, quien señala que los creyentes no pueden resignarse a que las cosas sigan siendo como han sido siempre.

En el viaje, los “magos” vivieron incertidumbre, porque caminaron en la noche viendo solo una pequeña estrella.

“No podemos pretender saberlo todo y comprender siempre lo que ocurre. Cuando hay un ideal que arde en el corazón, cuando hay un motivo grande que nos mueve, no se necesitan demasiados detalles para ir adelante. (….) Cuando hay una luz que nos ilumina desde dentro no hay oscuridad que pueda desorientarnos o atemorizarnos”, expresó.

Asimismo, monseñor manifestó que el camino de los magos tampoco fue un viaje perfecto, sino un camino lleno de errores “Las personas y las sociedades se equivocan. Lo trágico no es equivocarse, sino no reconocer los errores; lo terrible no es caer, sino quedar caído y no levantarse más”.

Añade que “los errores humillan, pero enseñan, las caídas duelen, pero nos dan experiencia. Vivir es rectificar. Todo lo que somos lo hemos conseguido a base de corregir errores. A pesar de todos los fracasos y frustraciones, siempre es posible volver a empezar y seguir caminando. El Señor hará brillar siempre en nuestra vida una estrella que vuelve a encenderse y nos invita a seguir adelante”.

Busca tu estrella a paso seguro

Monseñor Báez asegura que se debe caminar a la medida de las fuerzas de cada uno, sin ir de prisa, pues “los magos no intentan ir a un paso más rápido de lo que les permiten sus fuerzas, no se detienen demasiado distraídos en cosas secundarias, no se desaniman ante lo largo del viaje, ni se dejan vencer por el cansancio. Los magos nos enseñan a caminar en la vida, sin detener el paso, pero sin vivir obsesionados por la prisa. Lo importante no es llegar antes, sino permanecer en camino”.

También insiste en que los grandes cambios sociales son lentos y complejos, no se consiguen de un día para otro, “sobre todo cuando se trata de superar tantos vicios sociales y políticos que han dominado nuestra historia, tales como el sometimiento de la ley a las arbitrariedades de los poderosos o la indiferencia de gran parte de la ciudadanía frente a la realidad social y política”.

Báez insiste en que, aunque se constate que las cosas no cambian con la rapidez que quisiéramos, “hay que tener paciencia histórica, no hay que desesperar. Hay que perseverar adelantándonos a vivir el ideal de sociedad que queremos conseguir, esforzándonos por liberar nuestros corazones de ambiciones mezquinas y comprometernos en la reeducación de las nuevas generaciones”.

 

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